jueves, 15 de mayo de 2014

La voz del Ignominioso

Una de las mejores formas de tantear el panorama político es montarse a un taxi y preguntarle al conductor sobre su ideología y su intención de voto. Esta práctica la llevo haciendo hace muchos años y me he encontrado con unos casos absolutamente extraordinarios. 
Una vez me monté con un viejo, sobre los 70 años, y me contó que había tenido que dedicarse a ser taxista por la situación económica, pero en realidad era profesor de historia (ya no recuerdo su nombre ni tampoco de cuál universidad o colegio). Pues el viejo empezó contarme desde La Guerra de los Mil Días, de cómo perdimos a Panamá (que es lo mejor que le ha podido pasar a Panamá), sobre los Chulavitas y la Violencia (esa época pasada en la cual los colombianos se mataban entre colombianos -eso ya no pasa aunque sea!!-). Me contó como un dictador de derechas había terminado avalando a la izquierda y creando el M19. Me habló sobre los gobiernos de los Lleras (Carlos y Alberto) y los consideraba como los mejores gobiernos que han pasado en la historia del país. Sobre el desastroso gobierno de Turbay y las desapariciones de los estudiantes (la historia le ha dado la espalda a este hecho). Sobre Álvaro Gómez Hurtado, el revolucionario del partido conservador. Sobre el gran estadista que fue Virgilio Barco que no pudo gobernar gracias a que, cuando llegó a la presidencia, el Alzheimer ya se lo había llevado. Sobre los veinte años de ausencia presidencial en manos de Betancourt, Barco, Gaviria, Samper y Pastrana. Y finalmente habló del presidente Uribe y todos los escabrosos escándalos de su gobierno. Me bajé del taxi sintiendo que había recibido una cátedra, y así había sido.
Hace menos de un mes me volví a montar en un taxi. Esta vez venía un tipo sobre los treintaicinco años y le realicé el rutinario cuestionamiento político. Me contestó sin dudarlo: "soy uribista hasta la muerte". El tipo viene de un pueblo que se llama Guacamayas en Boyacá, y, según él, gracias al presidente Uribe su pueblo fue rescatado de las manos de las Farc. Tal vez tenga razón, gracias al gobierno Uribe se rescataron varios pueblos que estaban en manos de la guerrilla, y en su caso, entiendo perfectamente del porqué es Uribista. Pero luego contraataqué: le pregunté sobre los escándalos de su gobierno, sobre el 40% del congreso en la cárcel, sobre las chuzadas del Das, sobre los falsos positivos, sobre la Yidis-Política y los vínculos con el paramilitarismo. El tipo simplemente movía la cabeza de un lado hacia el otro negando lo que yo le decía. Finalmente, y al ver que mis argumentos simplemente le resbalaban, le hice una pregunta que sentenciaba una dramática hipótesis:
-Señor taxista -le dije- Si al expresidente Uribe, se le encontrara algún señalamiento en el cual -hipotéticamente- fuera responsable de alguna masacre...¿usted todavía votaría por él? La respuesta no pudo ser más contundente: "Claro que sí!!!"

Aunque no todos los uribistas podrían aseverar con tanto coraje ser cómplices de la barbarie, la mayoría de éstos callan, perdonan, señalan solapadamente que: -"obvio, el presi tuvo errores como todos los demás"- sin ponerse en los zapatos de los que sufrieron los "errores"... del presi.

El uribismo refleja el individualismo, la indiferencia, la indolencia de la mayoría de los colombianos. (aclaro que el adjetivo cuantitativo "mayoría" se lo dan ellos mismos). Pero es la verdad: en un país, donde casi todos sus ciudadanos no viven, sino sobreviven, qué les va importar que en el Urabá antioqueño, el ejército, bajo las órdenes de un general del gobierno Uribe, hayan degollado un niño de 18 meses. (buscar Santiago Tuberquia en google si es que estoy exagerando)...

ACOTACIÓN ABSOLUTAMENTE NECESITADA

Muchas personas me han dicho del por qué yo no reclamo con el mismo ahínco en contra de la guerrilla de las Farc y mi respuesta es esta: No he conocido aún la persona que me mire a los ojos diciendo que esté de acuerdo con lo que hace la guerrilla. No he conocido a una persona que me mire a los ojos diciendo que esté de acuerdo con el reclutamiento de menores, con los secuestros, con las minas quiebrapatas, ni con la financiación de la revolución a cuentas de los narcóticos.
Para mí, son unos dinosaurios metidos en el monte con la misma mentalidad de los cincuentas, del famoso corte de corbata, de los chulavitas, y seguidores de la cortina de hierro y el comunismo fracasado. No se han dado cuenta que Colombia y el mundo han cambiado, y su discurso no merece ni el más mínimo respeto, más sus vidas sí. Creo que así como se le dio la oportunidad al proceso de paz con los paramilitares, también se le debe dar la oportunidad a la guerrilla. Ya veremos cómo carajos lo van hacer.

VOLVIENDO CON EL TEMA...

Ahora, las esperanzas del país recaen en el ejemplar ÓSCAR IVÁN ZULUAGA, adalid de la lucha uribista. Mientras que todos sabemos que Oscar Iván Zuluaga no puede pensar por si mismo, así quiera, pues cada vez que vaya a hacer algo en contra del presi o algo que le moleste, lo van a tildar de traidor. OIZ, como se le conoce en los medios, se debe comportar como un buen cachorro, que llega a la presidencia (ojalá no) montado en las piernas del ignominioso. ¿Qué clase de líder puede ser ese? ¿Qué clase de presidente tiene que voltearse y preguntarle al innombrable si puede hacer X, Y, o Z. Pues Z nunca va a ser, siempre va a ser U.

Resaca: No tengo nada en contra de Óscar Iván Zuluaga, realmente no tengo nada, no me inspira odio, ni cariño, ni respeto, ni irrespeto, nada... no tengo NADA, no me inspira nada y realmente no vale NADA. Vale Uribe, y en contra de él, sí tengo mucho.


jueves, 15 de agosto de 2013

LO PEOR QUE LE PUEDE PASAR A COLOMBIA, ES ESTAR ORGULLOSO DE ELLA.


Ya me tildaran algunos de apátrida, de traidor, de pesimista por escribir este artículo. Habrá otros que comentarán al final, que si no me gusta este país, pues que me largue y que busque otro. Y habrá algunos que se sentirán ofendidos y pensarán que le estoy haciendo un daño enorme al país por no exaltar su bandera y cantar su “glorioso” himno nacional (segundo más bonito del mundo bajo no sé que parámetros). Pero creo, que en mi obligación como ciudadano, debo decir, sin miedo alguno, que no me siento para nada orgulloso de este país.

Siendo sinceros, ¿De qué podemos estar orgullosos?

La respuesta clásica de ciertos artistas Colombianos -casi siempre exiliados en el exterior y hablando con un deje de otras tierras-, es lo bonita que es su gente; afirmación abstracta e inconmensurable. Como si todos los colombianos, por ser colombianos, fuéramos iguales. Toca tener en cuenta que en ese mismo costal están Garavito, Escobar, Tirofijo, Popeye, Uribe y los hermanos Castaño. También, García Márquez, Botero, Nairo Quintana, Jaime Garzón, Vives y Falcao (pongo gente conocida, porque la gente más bonita que yo conozco, no la conoce nadie).
Decir que su gente es “bonita” realmente no quiere decir nada. De igual manera, me emputa cuando oigo que los Colombianos somos unos hijos de puta, narcotraficantes, corruptos, drogadictos, etc…; las tendencias a generalizar no tienen sentido alguno, y no nos dicen nada de nadie, ni de nada.
Es como decir, que ser paisa y ser avispado, es sinónimo; o ser costeño y perezoso; o rolo y petulante. Mi gentilicio no define mi comportamiento, como tampoco la región, ni la geografía; todos somos distintos y en eso está la riqueza.
¿Habrá algo más vergonzoso que el congreso de este país? ¿Acaso uno se puede sentir identificado con esta partida de ladrones?

Pero siguiendo con el orgullo patrio: ¿De qué más podemos estar orgullosos? ¿De sus selvas, de sus montañas, de sus océanos, de su Flora y de su Fauna? ¿Como si nosotros, deidades omnipotentes, las hubiéramos creado? ¿Como si fuera parte de una creación colectiva, hecha por los Colombianos? ¡¡Basura!! Al contrario, los estamos destruyendo a un ritmo voraz. Con administraciones que les importa un carajo, la fauna, la flora, las montañas, las selvas y los mares. Administraciones que solo les importa lucrarse a cualquier costo. Pero eso sí, se ponen la mano en el corazón, flamean la bandera y con los ojos cerrados cantan Oh Gloria Inmarcesible Oh Júbilo inmortal (que no quiere decir nada, y, además de todo, es feo) y con un vaso de aguardiente cantan la canción de Rafael Godoy: Ayy que orgulloso me siento de ser un buen colombiano!! ¡¡Basura!!
¿De qué más podemos estar orgullosos? ¿De su multiculturalidad? ¿De sus razas? En un país donde “indio” es un insulto. ¿Donde el racismo se metió en el lenguaje y lo decimos sin darnos cuenta?. ¿Donde la salvación de este país –rico en todo- está de las manos de los inversionistas foráneos y estamos esperando que vengan y nos rescaten, ¡¡ya que nosotros No pudimos!!?
Este es un país, que cualquier cosa que venga de afuera, es mejor. (Por eso no me sorprenden para nada estos esquizoides grupos Neo Nazis Colombianos, que al fin de cuentas, también hacen parte de nuestra multiculturalidad).

¿De qué más nos podemos sentir orgullosos? De los deportistas que dejan el buen nombre de Colombia en los escenarios internacionales. ¿Como si a un Nairo Quintana o a una María Isabel Urrutia, Colombia le hubiera pagado su carrera?. ¿Como si fueran un producto del empeño de una nación por hacer mejores deportistas?... ¡¡Son triunfos personales!! María Isabel Urrutuia vendía empanadas para poder ir a levantar pesas al gimnasio en el Valle.... Pero eso sí, en el momento de ganar, todos nos montamos en el podio, todos somos colombianos.
Y creo que está bien sentirse orgulloso de los triunfos de los demás, pero bajo esa lógica, también deberíamos bajar con las víctimas hasta las fosas comunes, y de igual manera, compartir con ellos el dolor. ¡¡Pero no!! Ahí si no somos colombianos. En este país, los muertos ya no nos duelen.
Tal vez por eso es que somos el país más feliz del mundo: Porque nos podemos seguir riendo a pesar del dolor de los demás.

No, no me siento orgulloso de este país, no me siento orgulloso, como no se sentiría orgulloso un padre de tener un hijo en la cárcel. Lo quiero porque me tocó, pero no me siento orgulloso. Me gustaría decir que el sistema de salud es bueno, pero es una mierda. Que la educación es gratis, pero no hay educación -y eso que "Gratis" sería un eufemismo; ya que Colombia –ese grande papá- se queda casi con el 45% de lo que uno produce en impuestos- ¿y qué pasa con esa plata?: Se la roban.
 No quiero este país ¡Quiero otro! Más decente. Más equitativo. Menos indolente y más condescendiente. Prefiero tener este espíritu crítico negativo, en vez de estar engolosinado en chauvinismos que no sirven para absolutamente nada.

Colombia es un enfermo terminal que perfumamos y disfrazamos para que todo el mundo piense que está bien, pero está convaleciente. A la mierda los extranjeros; mi mamá se está muriendo y ahora no pueden entrar!!
Pero seguimos creyendo que la solución va a llegar de afuera. ¡¡Basura!!


Algunos pensarán que escribo este artículo con odio, pero lo escribo por amor, amor a estas tierras, que sin importar el nombre que le pongan, deberían estar mejor…


lunes, 27 de mayo de 2013

EL IRRESPETO POR LO RESPETABLE

Tengo un gran y docto amigo con el cual comparto una sana adicción: los documentales. Nos mandamos por internet cuanto documental aparece; desde los que hablan de las más absurdas teorías conspirativas, hasta los que tocan los temas más complejos que mi precario intelecto no llega a entender. Pero nos mandamos de todo.
Hace más de un año, este amigo me preguntó si yo conocía a Richard Feynman y le dije, sin reparo alguno, que odiaba su música. -Feynman güevón!! no Clayderman- me dijo. Y con algo de vergüenza, le dije que nunca había oído ese nombre. En acto de contrición, mi amigo me mandó un documental sobre el susodicho: Richard Feynman, no ordinary genius.

Me senté con algo reticencia a ver este clásico documental ochentero, de imagen desgastada por los cabezales de algún Betamax, que de vez en cuando pasa una línea blanca de arriba hacia abajo distorsionando la imagen y que la voz del entrevistado no corresponde con el movimiento de los labios.  El documental no tiene música. Es completamente escueto; Feynman hablando sobre su trabajo, sobre su padre, sobre su esposa, sobre la belleza, sobre dios o su ausencia. Y la narración se interrumpe por fotografías, por videos de sus amigos o por la voz del presentador con acento británico dando ciertas acotaciones. 
Una hora y media después de haber visto, para ese entonces, "el mejor documental de la historia", me di cuenta que acababa de encontrar a un ídolo, un pequeño dios, un modelo a seguir; la vida de Richard P. Feynman es la vida más fascinante de todas; era pintor, era biólogo, era un bonguero, un vividor, un completo mamagallista. Y de profesión, se la pasaba descubriendo los secretos más ocultos del universo a través de la mecánica cuántica. Feynman iba a los streapteases a solucionar ecuaciones diferenciales, ya qué, como él decía, el cerebro funcionaba mucho mejor bajo circunstancias sexuales. De hobby, le gustaba abrir cajas fuertes; abrió hasta la caja que contenía todos los secretos de la bomba atómica.  Y soñaba con ir a Tannu Tuva, el lugar con el cual lo amenazaba su padre a mandarlo si se portaba mal cuando estaba pequeño.

Feynman era un tipo sencillo, sin muchas pretensiones, que cambió el mundo en el que vivimos simplemente "jugando" -como él mismo lo define-. Además de haberse ganado el premio Nobel de Física en 1965 (que para él fue "una patada en el culo" o así lo traduzco yo).  
El entrevistador le pregunta a Feynman si valió la pena ganarse el premio Nobel de física y Feynman contesta: "was a pain in the ..." (fue un dolor en el ...no es capaz de continuar mientras se ríe)  Luego Feynman comienza a despotricar por lo que se considera "respetable". Cuenta como su padre, un vendedor de uniformes para el ejército, lo instruyó en el "irrespeto por lo respetable" -"Disrespect for Respectable"- dice.  Y comienza su diatriba en contra de los uniformes, de los cargos, de los militares, de los religiosos, de los políticos, de los gremios que se juntan para despotricar a otros gremios. Y sobre los honores o premios, qué, al fin de cuentas, no sirven para nada.
Obviamente, solo un premio Nobel como Feynman, puede decir con esa tranquilidad que ganarse un premio Nobel es una "patada en el culo". Si lo dijera cualquier otra persona, pasaría de arrogante o de estupidamente prepotente. Pero Feynman, con un par de sencillas palabras, destruye lo que hoy en día parecen ser los pilares de la sociedad moderna: la riqueza y la fama. Y en el mismo discurso, termina acabando con otras dos: Dios y la patria, dándole prioridad a lo más sencillo y maravilloso que TODOS, sin importar credo, nacionalidad o raza, tenemos: La vida misma.

El irrespeto por lo respetable puede ser la mejor ideología que jamás haya oído. Puede ser una doctrina de vida. Se acomodaría perfectamente a esta sociedad arrogante y superflua. El hecho de que el padre de Feynman fuera vendedor de uniformes, no es un hecho fortuito.

Y dejo a Feynman atrás y me quedo pensando en los uniformes. Los uniformes (la misma palabra lo dice: Unen forma) acaban con la personalidad y la identidad de las personas y las convierten en una masa "uniforme". Que no tiene ideas propias, que sigue estandartes o banderas, dioses o mitos. Los uniformes no son solo ese traje con el cual nos parecemos o nos diferenciamos de los otros. Los uniformes no son solo físicos, no son solo trajes de tela. También hay uniformes mentales, con los cuales, y bajo preceptos políticos o religiosos, nos han enseñado a encontrar diferencias en los otros, en vez de similitudes. 
Si uno se pone a pensar cuantos uniformes lleva puestos en este momento, se dará cuenta que hace parte de un grupo -uniformado- muy reducido. En mi caso tengo varios uniformes: soy suramericano, medio criollo, colombiano, bogotano -del centro-norte-, de tal universidad, de tal colegio, del tal parche y de tales apellidos, luego me doy cuenta que mi grupo social es diminuto y todo por cargar con uniformes. Son el  "Respeto" por lo "Respetable".
Y aunque pareciera que este tipo de uniformes generan "unidad", lo que hacen es dividir. Las nacionalidades y los regionalismos, son uniformes tan desdeñables como las religiones. ¿Y en donde está la diversidad? se preguntarán algunos. En las culturas. Soy un fan de la multiculturalidad y no de los malditos chauvinismos. 

Colombia no existe, solo está marcada en lo mapas de geografía. Los colombianos no existen. Como tampoco existen los venezolanos, los estadounidenses o los vietnamitas. Son solo tristes uniformes para dividirnos. La comida colombiana no existe. Existen platos del caribe, que los podemos compartir con Venezuela o hasta con las Guyanas. O la comida del interior, que sobrepasa las fronteras de los departamentos. Como la música llanera, que no sabe quien es su madre patria. Ese tipo de culturas me gustan. 
Tenemos que vernos más por lo que somos que por lo que nos han impuesto. Somos humanos. Una mujer en Kasakistan sufre por lo mismo que una en Risaralda. Yo, como individuo, puedo tener más parecido con alguien en Simbawe, que con mi mismo hermano. Eso es riqueza. Eso es variedad.  

¿Quién habla por la Tierra? se preguntaba Carl Sagan. Hoy hablamos por los países, por las religiones, por las razas. Pero ¿quién se quita el uniforme y habla por el planeta Tierra?


En el Episodio 13, de la serie Cosmos, Carl Sagan hace una de las más bonitas reflexiones que se puedan encontrar y con esto los dejo: "Las viejas tendencias al chovinismo racial, religioso o sexual, y el rabioso fervor nacionalista, están empezando a no funcionar. Una nueva conciencia se está desarrollando que ve la tierra como un solo organismo, y reconoce, que un organismo en guerra consigo mismo, está condenado. Somos un SOLO planeta.

PD: este es el link para el documental de Feynman: 
http://www.youtube.com/watch?v=Fzg1CU8t9nw



miércoles, 17 de abril de 2013

¡¡Qué viva el matrimonio igualitario!! ¡¡Qué vivan los gays!!

Me parece de pésima educación irle preguntando a la gente sobre su vida sexual. No sólo es de mala educación, sino que la mayoría de las personas lo van a encontrar ofensivo, una falta de respeto, y ganarse un puño o una ofensa -a menos de que se trate de un mafioso- sería lo más lógico ante una pregunta del estilo: - ¿Le puedo preguntar a su mamá cuál es su pose favorita? ¿A su hermana le gusta el sexo oral? ¿Usted lo ha hecho con dos personas al mismo tiempo? ¿Abuelita, con qué frecuencia lo haces?
Este tipo de preguntas son muy frecuentes en la adolescencia, cuando apenas se está descubriendo la sexualidad, cuando nos damos cuenta que el cuerpo nos pide otro tipo de necesidades que nunca tuvimos en la infancia -como la recarga de minutos al celular-  pero a medida que va pasando el tiempo, cuando se llega a la "madurez", el sexo se convierte en un tema tabú, que solo se conversa, ocasionalmente, con algún amigote bajo unos tragos. O con algún especialista, simplemente porque no funciona. 
La vida sexual de las personas me tiene sin cuidado. Si me entero en ciertas ocasiones, es porque tengo ciertos primos que se ufanan, se deleitan, se ríen contando -y además es cierto- de haberse comido, copulado, follado, las mujeres más lindas. Lo cuentan de una manera casi infantil. Como aquel pequeño macho alpha que nos advierte, que si no se cuida, nos podría invadir con su prole y con sus genes... pero hablar de sexo no está bien visto.
Y como decía, la vida sexual de las personas me tiene sin cuidado. Perdón ser tan explicito, pero, donde usted meta su pipí, o donde se lo deje meter ... No me interesa!!. Lo que hagas con ese maravilloso orificio que sirve de desagüe, gestador de bebés y fuente de placer... es tú problema -a las mujeres siempre las tuteo-. Y podemos vivir sin enterarnos de como viven y como copulan las personas. No puede haber algo más repugnante que estarse imaginando la vida sexual de los otros; la de los padres, la de los abuelos, la de los hermanos o la del cura de la misa del domingo. No es que sea asqueroso, es íntimo!!!!! PERO.... Y a ahí viene la GRAN pregunta: ¿Por qué al gobierno sí le importa? ¿Por qué una situación tan íntima, tiene que ser incumbencia del gobierno? ¿No es acaso un acto totalitario?

Si se copula con una mujer, tratándose de que es un hombre quien lo hace, está bien. Y pensando en Florence Thomas: si se copula con un hombre -a sabiendas de que es una mujer- también. Pero, si se habla de copular con personas del mismo sexo; si un hombre escoge un hombre como pareja, o una mujer a otra mujer, y en el sentido contrario.... Sí le importa al Estado.
¿Por qué mierdas le importa? ¿Qué les afecta si es del mismo sexo? El senador Gerlein decía el otro día, en plena plenaria del congreso, que el sexo entre hombres es excramental, asqueroso. Mas no en las mujeres -no lo ve tan mal como en los hombres-. Y da una razón de estética.
Con todo respeto senador, pero verlo a usted copular puede ser de lo más repugnante que uno pueda ver en la vida, así lo haga con una mujer. No tiene nada de estético.
Entonces, ¿Por qué la gente le da tanta trascendencia? ... y la respuesta no es otra que la religión.

Las sagradas escrituras, esas que proclaman "el amor que Dios nos tiene", nos hablan de los homosexuales y del trato que debemos que darles. He aquí unos ejemplos:


“Si alguno se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.” Levíticos 20 - 13

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones. Corintios 6 - 9

Dios, ese Dios que todo lo sabe, ese Dios omnipotente y Omnipresente, que se escandaliza con algo que, curiosamente ¡él mismo creó!!!  -si es que se cree en Dios, el cual no es mi caso-. Y en su eterna sabiduría -porque sabe hasta el futuro, creo- se escandaliza y castiga a aquel ser humano, que por un factor genético, le gusten los del mismo sexo -a sabiendas que el creó el factor genético-.
Eso no es de dioses, es de humanos!! Humanos que no aceptan, por ignorancia, que venimos de un antepasado del mico, y por ende, no deberíamos hacer esas "cochinadas" que hacen los animales. Por eso el sexo está mal visto; porque así es que se reproducen los animales, y nosotros, según el Génesis, no pertenecemos a tan "asqueroso" gremio.
 -"Somos los hijos de Dios y por eso está mal visto y lo deshonramos"
- ¡Vaya payasada y estupidez!  ¡¡Dios es un incoherente!!
Pero dejando los cuentos de hadas atrás, el gobierno legisla, bajo estos preceptos religiosos; siendo que estamos en un país Laico!! Pero los senadores tienen que buscar en el RAE la palabra "Laico" bajo las circunstancias en las que estamos.
Imagínense que quitáramos de la historia a los homosexuales como lo proclama la Biblia...  ¿Qué pasaría? ¿En qué mundo viviríamos? Aunque está la historia del emperador Adriano, narrada divinamente por Marguerite Yourcenar, y hasta el valeroso Aquiles cientos de años antes, quiero ir más adelante: Leonardo Da Vinci; mataríamos al hombre que fue consagrado como el genio del pasado milenio. Nos quedaríamos sin los principios de la anatomía, nos quedaríamos sin la última cena, nos quedaríamos sin el genio de la pintura, de la medicina, de la arquitectura, de la ingeniería y sí, el que hizo esa prostituida obra tan conocida: La Monalisa. ¿Qué haríamos sin el cálculo o la teoría de la gravedad? Porqué, aunque ustedes no lo quieran creer, y él tampoco, Newton era gay. Pero si él mismo no salió del closet, yo no soy nadie para sacarlo. ¿Qué haríamos sin Freddy Mercury?¿Sin Sir Elton John? ¿Hasta sin Ricky Martin?
Pero el homosexual que más admiro, es sin duda: Alan Turing. A Alan Turing le debemos que Hitler no haya ganado la segunda guerra mundial; pues fue él quien decifró el código secreto, generado por la maquina ultra secreta, que tenían los nazis llamada Enigma. Y se dice, que gracias a Turing, los Aliados pudieron invadir Normandia. ¡¡Pero eso es lo de menos!!. Alan Turing, en el mundo de los matemáticos, es un Dios, un verdadero Dios, que revolucionó las matemáticas a niveles dignos de la divinidad; literalmente, la divinidad. Pues Alan Turing quería hacer, por medio de las matemáticas, crear una maquina que pensara. Analizó hasta el cansancio como funcionaba las matemáticas en la biología y pudo crear algoritmos matemáticos que imitaran la vida. Lo llamó: "Morfogénesis". Turing se dio cuenta que la matemática aplicada, sobre mecanismos complejos de computación, podrían imitar la inteligencia humana. Y lo logró!! Inventó algo en lo que seguramente usted está sentado y con lo cual no podría vivir hoy en día: El computador.
Nada de Jobs, nada de Gates... Fue gracias a Turing que las máquinas, de una u otra manera, "piensan".
Y aunque se le deberían hacer honores, y debería ser tan famoso como Einstein, casi nadie lo conoce por el simple hecho de ser homosexual. El gobierno británico, en vez de consagrarlo en la historia como uno de los grandes genios dignos de tener un busto junto a Newton -que vuelvo e insisto: era Gay- lo consideró como "enfermo" y lo sentenció a la castración química. Turing no pudo soportarlo y se suicidó echándole cianuro a una manzana la cual mordió. Una manzana como la de Newton, el Gay.

Esa es la triste historia de uno de los grandes hombres de la humanidad. Una historia triste, que aún, por estúpidos preceptos religiosos, se repite. ¡qué viva el matrimonio igualitario! ¡qué vivan los gays! 

jueves, 13 de septiembre de 2012

La Papaya, maldita fruta del demonio (crónica de un atraco)

Ayer me atracaron con cuchillo por robarme el celular. Y aunque es una de las experiencias más aterradoras que he vivido en mi vida, tengo que estar agradecido: estoy vivo y escribiendo este artículo.
Es un poco absurdo, que después de que le roben el celular, uno tenga que decir: "Me fue bien; no me mataron". Luego de haber visto el caso del cura, del abogado, de la mujer en Bosa que la mataron frente a su hija de cinco años, y a todos estos por robarle el celular, me debo considerar un tipo afortunado. Sin mencionar que ayer le pegué al Baloto con tres cifras. Pero esa es otra historia.

Un buen amigo iba a dar su gran concierto ayer en la noche como telonero de Diego el Cigala en el Jorge Eliecer Gaitán.  Y como yo tenía pico y placa, otro amigo se ofreció a recogerme pero me pidió que bajara de mi casa hasta la cuarta con sesenta y seis. Ahí llegué y me senté en la matera de un edificio a esperar que llegaran por mí. En ese instante, recibí un mensaje de texto en el celular, y sin darme cuenta, rompí la regla número uno de la "prevención antirobo": saqué el teléfono en la calle.
Toca dejar claro que  esa regla tiene varias aristas: también se aplica para cámaras fotográficas, para gafas costosas, cadenas de oro, relojes, pulseras, aretes o baratijas, cualquier cosa está incluida. Y la regla se agrava aun más si se trata de una mujer; la regla número uno de la prevención antirobo, también se puede convertir en la regla número uno de la prevención anti-acceso carnal violento; si usted lleva minifalda, o un sugestivo escote, puede ser "culpable" de su propia violación. Es absurdo, lo sé, pero así parece ser.
La regla no está escrita en ningún lado, no me la enseñaron en el colegio, pero a la gente que le he contado la experiencia, me dice: "Mucha güeva, dio papaya". Esa maldita fruta que nos ha trastocado los principios. Como si uno fuera el culpable de las desgracias que le acontecen. Ya lo dijo el otro día Héctor Abad Faciolince en uno de sus magníficos Twitts: "Si se mueve lo mato. Me muevo, me matan; yo soy el culpable de mi propia muerte".

Como venía diciendo, saqué el celular y miré el mensaje de texto. En ese instante, un tipo sobre los 23 años, me preguntó la hora. "Son las seis y diecisiete" le contesté. Luego estiró su puño y me dijo: "Gracias panita". Yo también estiré mi puño contestándole el peculiar saludo y con su mano derecha me puso un cuchillo en el cuello. Me dijo: "bájese de lo que tiene hijueputa" - además de que me roba, me insulta-  y le entregué el celular sin ofrecer ninguna resistencia. Luego me dijo:  "¿tiene efectivo?" Y le dije con un clamor casi infantil acompañado de un puchero: "No tengo nada más, se lo juro". Al mismo tiempo, un joven que montaba unas cajas en una camioneta se percató de que algo raro estaba aconteciendo y se quedó mirando al atracador. Éste se dio cuenta y me dijo: "Si grita, le corto el cuello". El atracador salió corriendo y el joven de las cajas se me acercó y me preguntó si me habían robado. Yo le contesté que sí y me dijo que fuéramos por el tipo. "Suficiente adrenalina por hoy" le dije.

Desde ese momento hasta ahora, no he tenido un segundo de paz. Se me repite el atraco en la cabeza una y otra vez. Siento el acero frío del cuchillo en la yugular, el aliento del atracador, del cual, curiosamente, no me acuerdo en absoluto. Me he llenado de furia, de impotencia, de odio, de miedo. Y aunque es un poco vergonzoso confesarlo, debo admitir que ya tuve la oportunidad de vengarme.

Esta mañana entré a la ducha con el atracador y se repitió el atraco. Sólo que esta vez yo sabía jiu jitsu y le practiqué una llave demoledora que lo tiró al suelo. "¿Me quería robar cabroncete? pues mire!!!" y le patié los testículos. Ahí me puse Shampoo. Luego el tipo me trató de atracar nuevamente pero esta vez yo tenía un Taser (esos bichos que electrocutan a la gente, el mio tenía forma de jabón) y lo electrocuté. No una, sino varias veces. Y le decía: "¿qué era lo que querías hacer? ¿robarme? pues tome!!! zzzhhhhzhzhzhzhzhhzz... le descargué muchos voltios con una gran bola de espuma blanca en la cabeza. Y el tipo convulsionaba por la electricidad y yo le patiaba otra vez las pelotas: ¿ahora si muy machito? ¿sí? y tan!!. El tipo me rogaba que lo dejara en paz. Luego me juagué. Me quité el Shapoo y el tipo se desvaneció en forma de espuma por el cifón. Aunque es horrible confesarlo, me sentí muy bien por tan brutal desahogo. Salí de la ducha y analicé el robo con más cabeza fría.

¿Por qué pasan este tipo de cosas? ¿Qué mierdas estamos haciendo mal para que todos los días estemos oyendo más atracos y asesinatos? ¿falta de cuerpo policial? ¿falta de leyes para los hampones?
No tengo las respuestas, pero creo que el mayor problema, al cual nos estamos enfrentando, es a la indiferencia hacia millones de personas que viven en la extrema pobreza. Es bastante desalentador pararse en los cerros orientales y mirar hacia el sur-occidente; es una inmensa montaña naranja, completamente deforestada y ahora cubierta por precarias casas de ladrillo. Donde viven millones de personas que no tienen derecho ni a la salud ni a la educación y buscan, a cualquier costo, sobrevivir. Para una persona en estas circunstancias y, seguramente, con hambre, es completamente lógico atracar a un pobre imbécil que está hablando por celular en un callejón oscuro. Aunque no lo justifico para nada, puedo llegar a entenderlo.
Lo que está sucediendo en esta ciudad es una bomba de tiempo que ya estamos viendo estallar y que merece una inmediata atención. De lo contrario, vamos a tener que estar viviendo bajo el régimen de la maldita fruta del demonio: La Papaya.



miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Hidra de Lerna

El presidente Santos ha comenzado diálogos de paz con la guerrilla de las Farc. Y aunque soy el que más desea que todo le salga bien, me invade el negativismo y creo que estamos muy lejos de ver la paz en Colombia. 

No soy escéptico por lo que dice la ultra derecha: que los diálogos se deben hacer apenas se haya acabado la guerra. En ese entonces, en ese utópico lugar en el futuro, ya para qué. Los diálogos se hacen en medio del conflicto. Tal vez en medio de las balas. La idea es que este derramamiento de sangre, que ya lleva más de medio siglo, termine de una buena vez. 
Tampoco estoy escéptico por los que se sientan a negociar; aunque las Farc dejó plantado a Andrés Pastrana en la mesa de negociación hace ya más de diez años (la famosa silla vacía) y se rompió la confianza, creo que se les debe dar una nueva oportunidad. El discurso de Timochenko, aunque sigue siendo bastante prehistórico, es muy distinto al de un Manuel Marulanda. Igualmente, veo que Santos ha demostrado tener un perfil muchísimo menos guerrerista que el capataz maleducado que manejaba esta finca. 

Pero por lo que soy absolutamente pesimista, y veo que estas negociaciones no tendrán fruto para la paz de este país, es porque Colombia sigue igual, o peor, que antes de que se crearan las guerrillas. 
La inequidad social, más el problema del narcotráfico, hacen que estos diálogos de paz se hagan sin la infraestructura necesaria para que funcionen. Tal vez las Farc depongan las armas. Tal vez monten un grupo político. Tal vez, puede ser, que las negociaciones "funcionen" y que en un futuro no haya grupos subversivos de pensamiento marxista-leninista como las Farc o el ELN. Ni tampoco  haya los grandes y famosos capos como Pablo Escobar o los Rodríguez Orejuela. Pero mientras no se legalice la droga, el negocio seguirá ahí, latente, y seguiremos en guerra. Sólo que ahora será contra pequeños grupos de hampones sin cara, como las bacrim, o en tal caso, las farcrim. Los millones de dólares que entran a este país por el narcotráfico, caerán en las manos de sicarios de barrio organizados como la tenebrosa oficina de Envigado. Y el presupuesto destinado a la guerra, el 20% de PIB, no se invertirá persiguiendo guerrilleros en la selva sino en bloques de búsqueda de cientos de pequeños narcotraficantes. Algo muy parecido a lo que está sucediendo en México. 

En la mitología griega hay un ser que se llama la Hidra de Lerna. La Hidra es un monstruo, una serpiente policéfala, que cada vez que se le corta una de sus cabezas, le nacen dos nuevas. Así es el narcotráfico; puede que con estos diálogos de paz cortemos una de sus cabezas: las Farc. Pero sin legalizar la droga, saldrán nuevas cabezas. Y eso lo tengo muy claro.

En un futuro, tal vez agradezcamos que las Farc usaran uniforme y tuvieran una bandera, pues se les podía identificar y perseguir. Tal vez añoremos tener una cara del mal como lo fue Escobar y ponerla en los carteles de "se busca". Pues, sin la legalización de la droga, seguiremos peleando, inútilmente, contra la nefasta Hidra de Lerna.


jueves, 16 de febrero de 2012